En el parqueadero de la Clínca Portoazul, en Barranquilla, ocurrió una escena que pasó de ser un reclamo airado por un puesto a convertirse en un audio viral en las redes sociales. Se trata de la queja de un ciudadano al que supuestamente uno de los vigilantes le indicó que no podía estacionar en uno de los azules (reservados para personas con discapacidad, movilidad reducida, embarazadas y adultos mayores) porque era de uso de un médico del centro asistencial, del que aún no se sabe si en realidad padece de movilidad reducida.
El ciudadano reclamaba que iba a consulta con su madre, una adulta mayor, y por eso tenía derecho de parquear en los puesto azules, además de que había cancelado el cobro del parqueo. Más allá del disgusto y de si le permitieron estacionarse en el lugar, llamó la atención la manera en la que el hombre se salió de casillas y con palabras subidas de tono mostró su inconformismo mencionando una frase que quedó retumbando en los oídos de aquellos que entienden la jerga Caribe que se expresa con doble sentido: «el bulevar de la Niña Emilia».
La manifestación enseguida hizo recordar a quienes vieron el video de esa famosa cantante y compositora de música folclórica de la Costa Caribe, Juana Emilia Herrera García, conocida como Emilia Herrera o «la Niña Emilia»; sin embargo, la referencia de quien expresó la queja iba referida más al miembro viril por la connotación que le dio a su reclamo el término ‘bulevar’ (en Colombia: una avenida o calle ancha).
Quién es el protagonista del video
Antonio Jassir Atique, un barranquillero de ascendencia turca, es quien aparece en la grabación, cuyo audio en estos momentos es material para los ‘tiktokers’ y creadores de contenido en la redes sociales.
En su perfil de Instagram, donde acumula ya 13 mil seguidores gracias a la viralización de su video, resalta que obtuvo el ‘Six Star Medal’, el primer costeño en lograrlo, gracias a completar el Campeonato Mundial de Maratones (Abbott World Series Majors Marathon) en 2018, el cual está integrado por las ciudades de Chicago, Nueva York, Boston, Berlín, Tokio y Londres.
Además, en una vieja entrevista con el periódico El Heraldo reveló que llegó a pesar 130 kilos por una vida poco saludable que llevó. Asegura que el deporte le cambió la vida.
Recientemente, confesó que tras la viralización de sus videos algunos negocios lo han buscado para pautar publicidad; sin embargo, manifiesta que acepta el trato comercial, pero prefiere que ese dinero lo donen a la fundación que tiene para ayudar a deportistas de escasos recursos de los barrios de bajos estratos en Barranquilla. «Dios a mí me dio privilegios en la vida, yo estoy es agradeciendo lo que Dios me dio», dijo en uno de sus videos.
























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