El exbeisbolista colombiano Édgar Rentería ha sido exaltado al Salón de la Fama de los Cardenales de San Luis, convirtiéndose en el primer pelotero colombiano en recibir este honor por parte de una franquicia de las Grandes Ligas. La ceremonia de inducción se llevará a cabo el 6 de septiembre en el Busch Stadium de San Luis.
Durante su paso por los Cardenales entre 1999 y 2004, Rentería fue seleccionado tres veces al Juego de Estrellas (2000, 2003 y 2004), ganó dos Guantes de Oro (2002 y 2003) y tres Bates de Plata (2000, 2003 y 2004) . En 2003, estableció récords para un campocorto en la franquicia con un promedio de bateo de .330, 47 dobles, 100 carreras impulsadas, 13 jonrones y 34 bases robadas.
Qué dijo Rentería tras ingresar al Salón de la Fama de los Cardenales de San Luis
Edgar Rentería, en diálogo con el periodista Fabio Poveda Ruiz se mostró orgulloso por este logro: «Una demostración de que sí se pueden hacer las cosas». «Estar dentro de la fama de San Luis, muchos han querido estar y no han podido, muchos han muerto esperando esa oportunidad. Una organización muy grande (Cardenales de San Luis)», expresó el expelotero colombiano. Con la humildad que lo caracteriza, Édgar Rentería espera que un compatriota suyo quiebre sus récords y pueda estar en los más alto de las Grandes Ligas: «Mi anhelo es que venga un colombiano y me supere».
Rentería: dos Series Mundiales, su hit de oro con los Marlins de la Florida y el jonrón con los Gigantes de San Francisco
El 26 de octubre de 1997, un joven barranquillero de apenas 21 años inscribió su nombre en letras doradas en la historia del béisbol de las Grandes Ligas. Su nombre: Edgar Rentería. Su hazaña: conectar el hit de oro que le dio a los Marlins de la Florida su primera Serie Mundial y que, de paso, convirtió a Colombia en tierra de leyendas beisboleras.
El escenario no pudo ser más épico. Séptimo juego de la Serie Mundial entre los Marlins y los Indios de Cleveland, en un abarrotado Pro Player Stadium. El juego estaba empatado 2-2 en la parte baja del undécimo inning. La tensión era palpable. El lanzador Charles Nagy subió al montículo por los Indios. Con dos outs, bases llenas y la afición conteniendo la respiración, Edgar Rentería se paró en el plato.
Con sangre fría y mirada de acero, Rentería conectó una línea hacia el centro del campo. La bola rebotó en el guante del lanzador y se desvió lo suficiente para que Craig Counsell anotara la carrera del campeonato. El estadio estalló en júbilo. Los Marlins se coronaban campeones en apenas su quinta temporada en la liga, y un muchacho colombiano se convertía en el héroe inesperado de la noche.
El impacto fue monumental. Rentería se convirtió en el primer jugador colombiano en alcanzar tal protagonismo en una Serie Mundial. Para muchos, su hit marcó un antes y un después en la percepción del béisbol en Colombia, un país más identificado con el fútbol. Su nombre empezó a ser mencionado con respeto en las conversaciones deportivas del Caribe y Estados Unidos.
Ese hit no solo selló la victoria 3-2 de los Marlins, sino que consolidó la imagen de Rentería como un pelotero clutch, capaz de brillar en los momentos de máxima presión. Años más tarde, en 2010, repetiría la hazaña con los Gigantes de San Francisco, siendo nombrado MVP de la Serie Mundial tras otro batazo crucial.
Años después, el 1 de noviembre de 2010. En el quinto juego de la Serie Mundial entre los Gigantes de San Francisco y los Rangers de Texas, el colombiano conectó un cuadrangular de tres carreras en la séptima entrada, que fue decisivo para que su equipo ganara 3-1 y se coronara campeón. El batazo de Rentería ante el lanzador Cliff Lee no solo rompió el empate sin carreras, sino que le valió el título de Jugador Más Valioso (MVP) de la Serie Mundial. Con este logro, el barranquillero se convirtió en el segundo latinoamericano —después de Mariano Rivera— en ser elegido MVP en una Serie Mundial, y el segundo jugador en la historia en conectar un hit decisivo en dos Series Mundiales diferentes (ya lo había hecho en 1997 con los Marlins de Florida). La hazaña de Rentería no solo consolidó su legado en el béisbol estadounidense, sino que también marcó un hito para el deporte colombiano, que lo celebra como uno de sus máximos referentes internacionales.


























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